martes, 25 de abril de 2017

“Dios vio que el caos era bueno y lo llamó mundo”: Figuras del caos en las filosofías de Gilles Deleuze y Michel Serres.


Queremos invitarlos al Seminario “Dios vio que el caos era bueno y lo llamó mundo”: Figuras del caos en las filosofías de Gilles Deleuze y  Michel Serres, que impartirá en la Alliance Française de Medellín, nuestro amigo y compañero de la Maestría en Estética, Juan Gonzalo Moreno Velásquez. El seminario, que se realiza en el marco del Año Colombia-Francia se realizará todos los martes del mes de mayo en la sede de la Alliance Française en Medellín, a las seis de la tarde. 

Información sobre los temas y el horizonte teórico del Seminario, a continuación:




Propósito
Decimos caos y no sabemos muy bien si estamos ante una moda mediática, un significante flotante, una impostura intelectual, un mitologema, un sucedáneo de la divinidad ausente, un auténtico concepto filosófico o un audaz objeto científico.
Estos y muchos otros interrogantes que se plantean alrededor de la noción de caos serán abordados desde el pensamiento de dos grandes filósofos franceses: Gilles Deleuze y Michel Serres, con el fin de aclarar el brumoso panorama que rodea a este venerable vocablo.
Obertura
Caos es una palabra mitológica, nace haciendo nacer " Antes que todas las cosas fue Caos..."así se inicia la Teogonía de Hesíodo y aunque la palabra es más antigua que su aparición en el texto, es allí en donde adquiere su carácter genésico. El caos será el manantial del cual brotan todas las cosas Gea, Eros, Erebo, Nix y un largo etc. adobado por alianzas y enfrentamientos sin cuartel que terminarán pacificándose por la coronación de un dios tutelar, Zeus. Babilonios entronizando a Marduk y hebreos ensalzando a Elohim son parientes del escultórico Zeus. 
Caos proviene de una palabra referida a la fisiología, abrir la boca, bostezar que posteriormente significará abertura, vacío, abismo, indistinción. Gea y Urano se separan como un gran bostezo cósmico que se abre para dejarle espacio a las demás cosas.
Cuando la filosofía busque posteriormente la razón de las cosas en Tales o en Anaximandro la sombra del viejo Caos estará presente tanto en el agua primordial de Tales como en el apeiron de Anaximandro, en general la filosofía jónica se calcará sobre el antiguo modelo mítico. 
"Las nociones fundamentales en las cuales se apoya esta construcción de los jonios: segregación a partir de la unidad primordial, lucha y unión de contrarios, cambio cíclico eterno, descubren el fondo de pensamiento mítico donde se enraíza su cosmología." constata Jean Pierre Vernant en Mito y pensamiento en la Grecia antigua
La filosofía de allí en adelante será celebración y renovación del orden que ya se prefigura en el pensamiento mítico, el cosmos geométrico de Platón y el cosmos hilemórfico de Aristóteles son los eslabones de una larga cadena que llega hasta nosotros.
Sin embargo, no todo es tan sosegado, los atomistas, Epicuro y Lucrecio dibujan un mundo en el cual el inquieto caos parece pervivir inclusive en medio de los arreglos más ordenados. El choque azaroso e imprevisible de los átomos configura aquí y allá brotes de orden que presentan corta o larga duración en una caída sin fondo que discurre inocente y sin finalidad alguna.
Esta anomalía que se desvía de la corriente principal de la filosofía será ahogada en un primer momento por la supuesta irracionalidad que la inspira y posteriormente, cuando la ciencia se haga adulta, por el paradigma newtoniano que hará del átomo un planetario en miniatura.
El mainstream que conduce a Newton proviene del saber astronómico, la regularidad cíclica de los fenómenos celestes es una imagen móvil de la eternidad como decía el divinizado Platón y esta eternidad le será transmitida al cielo de las Ideas que el mismo se inventa. Las Ideas son astros en el cielo del conocimiento así como los astros serán Ideas que cobran vida  por obra  del demiurgo. No hay ninguna metáfora cuando hablamos del universo del conocimiento.
Orden, regularidad, necesidad serán la marca del pensamiento en occidente, un pensamiento de élites que flotan etéreas sobre la superficie irregular de las cosas y que trataran de imponerle a todos los órdenes de existencia los mismos criterios con los que a su parecer funciona el mundo y su propio pensamiento.
El modelo newtoniano nos presenta un cosmos regido por leyes necesarias y universales que se comporta eternamente de la misma forma bajo la jurisdicción de su omnipotente relojero y que será compartido por el despotismo ilustrado, “no me parece, pues, arbitrario traducir la vis galileana y newtoniana por su paralelo gubernativo, y hablar allí de merum imperium o poder omnímodo del Príncipe, pues lo que en definitiva se obtiene es un cosmos-súbdito regido por las reglas inapelables de cierto soberano, aislado de sus vasallos como un emperador en su inexpugnable castillo." apunta Antonio Escohotado en Caos y Orden. La misma comunidad científica tendrá sus regentes y sus reglas inapelables que condenarán a todos aquellos que se aparten del "orden establecido".
La famosa anécdota sobre Tales cayendo a un pozo mientras observa el cielo estrellado en medio de la ironía de la muchacha tracia que le acusa de no ver lo que tiene a sus pies por estar mirando hacia arriba, puede reinterpretarse como una advertencia que se le hace al sabio sobre la ausencia de fundamento que presenta el cosmos que le obsesiona. No en vano la palabra chaos tiene, como vimos anteriormente, la connotación de abismo, de grieta, de vacío que se abre ante los pies. 
Sin embargo, la ironía sangra por donde menos se la espera, un Príncipe regente de Suecia le propone a sus súbditos la solución de un problema que en resumidas cuentas inquieta a la comunidad científica por la posible insumisión de ciertos vasallos. En efecto, el famoso problema de los tres cuerpos no es más que la revelación de una rebeldía ingobernable en el sólido imperium de la física clásica.
Las deterministas leyes de la naturaleza que Newton consideraba como una revelación divina que le había caído en suerte por sus pacientes y piadosos oficios se veía desafiada por la impertinencia de algunos cuerpos indóciles que giraban enloquecidos por una especie de posesión demoníaca amenazando con desprenderse de la rígida mano que trazaba sus curvas regulares.
El genial Poincaré no resolvió el problema pero comprendió claramente lo embrollado del asunto “cuando uno trata de descubrir la figura formada por estas tres curvas [descubre que] constituye una especie de red, trama o malla infinitamente espesa; ninguna de las curvas puede cruzarse a sí misma, pero se repliega de un modo muy complejo para pasar por los nudos de la red un número infinito de veces. Uno queda sorprendido ante la complejidad de esta figura, que ni siquiera puedo tratar de dibujar" 
La complejidad a la que alude Poincaré ya no la puede dibujar el compás con el que el adusto Newton traza las figuras del cosmos en la pintura de William Blake, se necesitarán computadoras de alta velocidad empeñadas en pronosticar el rebelde e insumiso tiempo atmosférico.
Las mismas leyes que le daban estabilidad al cosmos comienzan a desplazarlo inexorablemente al borde del caos.
Ahora bien, lo que nos convoca  en estas conferencias es la manifestación del caos en dos grandes filósofos franceses, Gilles Deleuze muerto en el siglo pasado y Michel Serres longevo y todavía productivo, ambos íntimamente relacionados con la ciencia el arte y la literatura. 

Hemos mencionado más arriba de forma tangencial la mitología la filosofía y la ciencia y sus devaneos con el caos y ello porque nuestros dos filósofos conocen y aprovechan esas fuentes en su transacción con el caos, de ello tratará precisamente nuestro seminario.