jueves, 14 de marzo de 2019

Edición número 7 de la REVISTA COLOMBIANA DE PENSAMIENTO ESTÉTICO E HISTORIA DEL ARTE

Los invitamos a visitar la séptima edición de la Revista Colombiana de Pensamiento Estético e Historia del Arte, que inicia una nueva etapa, bajo la dirección del profesor Yobenj Aucardo Chicangana B.

Puede visitar en el vínculo https://cienciashumanasyeconomicas.medellin.unal.edu.co/revista-de-estetica.html, tanto esta reciente edición como las anteriores.


martes, 8 de enero de 2019

PENSAMIENTO ESTÉTICO I: FRIEDRICH NIETZSCHE Y ABY WARBURG

La modernidad, en sus aporías, da a luz una imagen del sujetodestinada al ocaso temprano. Curiosamente, en buena medida como efecto de ese ocaso -o para extender la sombra del mismo-, la plástica, la literatura y muy pronto la teoría estética, vienen a reivindicar -casi con urgencia- todo aquello que en el hombre se resiste o no tiene cabida en la imagen de sujeto autocognoscente. En tal sentido, interesa presentar en este curso -preparatorio de la primera cohorte del Doctorado en Estética, en la línea deInvestigación: Devenir estético del sujeto moderno- algunos desarrollos claves del pensamiento estético de Friedrich Nietzsche y Aby Warburg, con quienes se problematizan las nociones de imagen, cultura, memoria, representación, escritura, etc. Dos pensadores siempre vigentes cuando se trata de repensardiversas variaciones y devenires estéticos del sujeto, puesto que la obra de ambos constituye un reinventarse disolviéndose en la obra: visionarios tanto de la crisis de la cultura y la disolución subjetiva, como de las reinvenciones y supervivencias de la imagen y del sujeto.


Según resolución RG 030 de 2012

"Por la cual se reglamenta la modalidad de extensión de Educación Continua y Permanente, ECP, en la Universidad Nacional de Colombia"


Descripción

Descuento 

Profesores, investigadores, funcionarios, pensionados, egresados y contratistas de la Universidad Nacional de Colombia 20%
Estudiantes de pregrado de la Universidad Nacional de Colombia50% 
Estudiantes de posgrado de la Universidad Nacional de Colombia 30%
Personas que se inscriban en el marco de alianzas para el desarrollode la actividad 20%
 Grupos de 4 o más personas para la misma actividad a través de un único comprobante de pago 10%
Personas que realicen 3 o más cursos o diplomados al año en la UN 15%
Hijos de pensionados, de docentes, de funcionarios, de contratistas y de estudiantes de la Universidad Nacional 10%
Estudiantes de otras universidades 10%
Extranjeros de países de frontera de la Sede de Presencia Nacional respectiva20%

Los descuentos no son acumulables.
NOTA: Los Consejos de Facultad, de Instituto, de Centro, o quien haga sus veces, podrán aprobar descuentos adicionales; así como delegar la autorización de aplicar los descuentos a cada actividad de manera individual, en la instancia que considere pertinente

PROGRAMA DETALLADO
  • 14 de Febrero. El pensamiento estético de Nietzsche o el sujeto trascendental en entredicho (Manuel Bernardo Rojas - Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín). 
  • 21 de febrero. Leer a Warburg con Nietzsche: El nacimiento de la tragedia y El ritual de la serpiente (Carlos Eduardo Sanabria - Universidad Jorge Tadeo Lozano. 
  • 28 de febrero. Aby Warburg, el mago y las imágenes (Jorge Echavarría - Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín) 
  • 7 de marzo. Pathos y montaje: la vida en movimiento (Andrés Villegas - Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín) 
  • 14 de marzo. Panofsky y Gombrich: lectores de Warburg (Yobenj A. Chicangana - Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín) 
  • 21 de marzo. Una estética del cuerpo vivido: de Nietzsche a Merleau - Ponty (Cruz Elena Espinal - Universidad Eafit
  • 28 de marzo. Pathosformeln e imagen síntoma (María Cecilia Salas - Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín) 
DOCENTES
Manuel Bernardo Rojas
Historiador, Especialista en Semiótica y Hermenéutica del Arte, Magíster en Estética, todos de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Doctor en Problemas del Pensar Filosófico de la Universidad Autónoma de Madrid (España). Profesor Asociado del Departamento de Estudios Filosóficos y Culturales de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Autor de los libros: El rostro de los arlequines. Tartarín Moreira y León Zafir dos mediadores culturales (1997); Los dispersos recuerdos de Desiderio Ancízar Alicante (1997); Babilonia y el teatro de la máquina parásita (2015); Ni un minuto más allá (colección de relatos y cuentos, 2016). Autor de capítulos en los libros: A-ritmias del logos (1999); De la imagen y la literatura (2013); Del viajero al turista; de la geografía naturalista y pintoresca a los recorridos urbanos. 200 años de exhibición y exploración de Medellín y sus alrededores (2013); y Mitopolis(2015).
Cruz Elena Espinal
Ph.D. en Philosophie de l’Université Paris VIII, Francia. Ph.D. en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Filósofa y Magister en Docencia de la Universidad de Antioquia, Colombia. Profesora Titular del Departamento de Humanidades de la Universidad Eafit, Colombia. Ha publicado: “Percepción, movimiento y lenguaje: claves de lo humano. Una aproximación a la antropobiología y la pragmática filosófica de Arnold Gehlen" (2012); "El cuerpo: un modo de existencia ambiguo. Aproximación a la filosofía del cuerpo en la fenomenología de Merleau-Ponty." (2011); "Una historia del cuerpo en la ciudad de Medellín.1950" (2006); Cuero civil: controles y regulaciones (2006)
Carlos Eduardo Sanabria
Magíster en Estética e Historia del Arte y candidato del Doctorado en Comunicación, de la Universidad Nacional de la Plata. Profesor asociado de filosofía e historia del arte, del Departamento de Humanidades, de la sede de Bogotá de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, y del programa de Comunicación Social en su Seccional del Caribe. Entre 2004 y 2017, coordinó del grupo de investigación “Estética e historia del arte en Colombia y Latinoamérica”, de esta Universidad. Es Investigador principal de los proyectos "Hacia una cartografía del cuerpo en el arte contemporáneo”, “Escritura, cuerpo y pedagogía”, “Pedagogía, arte y ciudadanía”, “Contribuciones de la filosofía del arte a la reflexión artística contemporánea”, y co–investigador del proyecto “La experiencia del espacio en el proyecto y en el fenómeno arquitectónicos”. Ha publicado: “La pregunta por el espacio, Ensayo de delimitación de una perspectiva fenomenológica” (2015); “Pensar con la danza” (2014), Encuentros en torno al arte (Ed) (2014)
Jorge Echavarría
Licenciado en Idioma y literatura en la Universidad Pontificia Bolivariana; Magister en Psicopedagogía de la Universidad de Antioquia; Magister en Estética de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Profesor Asociado del Departamento de Estudios Filosóficos y Culturales de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Coautor de los libros: Nietzsche, 150 años (1995); Patrimonio cultural: un activo, muchas posibilidades. Síntesis de una experiencia (2010); Del viajero al turista; de la geografía naturalista y pintoresca a los recorridos urbanos. 200 años de exhibición y exploración de Medellín y sus alrededores (2013); Arte público en Medellín; la ciudad de las (casi) 500 esculturas(2014); Las cifras de la memoria: museos, economía, región (2015); Diálogos desde la diferencia. Debates sobre pensamiento estético e historia del arte (2015)
Andrés Villegas V.
Antropólogo de la Universidad de Antioquia; Magister en Historia y Doctor en Historia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Coautor de los libros Prácticas, representaciones y territorios en Colombia, 1849-1960(2009); 200 años de independencias. La cultura política y sus legados (2011); El bicentenario de la Independencia. Legados y realizaciones a doscientos años (2014). Igualmente, de numerosos artículos sobre cine y apreciación cinematográfica: “Mirando solo a la tierra. Cine y sociedad espectadora en Medellín (1900-1930)” (2014); “El nuevo cine latinoamericano de los años sesenta; entre el mito político y la modernidad fílmica” (2014); “El cine como campo de batalla; tras-codificación y disidencia” (2016)
Yobenj Aucardo Chicangana
Historiador de la Pontificia Universidad Javeriana; Cinema (Bacharelado) en la Universidad Estácio de Sá; Magister y Doctor en Historia, Universidad Fluminense. Autor de: Imágenes de caníbales y salvajes del Nuevo Mundo. De lo maravilloso medieval a lo exótico colonial (2013). Coautor de: Conceptos fundamentales de la cultura política de la indenpendencia (2012); Peter Burke: debates y perspectivas de la nueva historia cultural (2011). De artículos como: “Un estudio de representación iconográfica. ¿Un rey mago indio?” (2011); “História pintada: Imagens sobre a independência da Colombia” (2012); “Groot y la construcción del mito de Gregorio Vásquez” (2008); “Fotogramas, alteridad y estereotipos: Colombia y los colombianos en el cine de Hollywood, 1980-2006” (2008)
María Cecilia Salas
Psicóloga y Magister en Psiconálisis de la Universidad de Antioquia. Doctora en Problemas del pensar filosófico, por la Universidad Autónoma de Madrid. Profesora del Departamento e Estudios Filosóficos y Culturales, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, en las áreas de Historia del arte, literatura y pensamiento estético. Integrante del Grupo de Estudios Estéticos y actual coordinadora de la Maestría en Estética de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.
Ha publicado: La escritura del desasosiego, una poética del pesar en Fernando Pessoa (2009), “La imagen o la aparición” (2017), “Escritores sintomatólogos, Margarite Duras y Sacher Masoch (2017), “Latencias de la imagen, anacronismo y síntoma” (2016), “Literatura y cine, Noche y niebla e Hiroshima mon amour” (2016),  “Modos de hablar el rostro: entre el silencio y el grito” (2015), “Sobre la amistad literaria e intelectual de dos que nunca se encontraron” (2015), “La experiencia

lunes, 26 de noviembre de 2018

ESTAS NAVIDADES SINIESTRAS


Como un saludo de Navidad, para todos los que siguen este blog, y sin el ánimo de hacer balances —eso lo hacen los que administran, los políticos y los que fracasaron en alguna dieta para adelgazar—, y con la desazón que deja para todos los que estamos vinculados con la Universidad Pública en Colombia (con un horizonte nada claro, en realidad), les compartimos este texto que el Nobel colombiano publicó hace casi cuarenta años en el diario El País de España. Que sea, a más de un saludo, una invitación a reflexionar y tratar de construir un 2019 más amable para todos y un horizonte, si no más pletórico de esperanzas, al menos sí más tranquilo.

Felices fiestas 

********

Ya nadie se acuerda de Dios en Navidad. Hay tantos estruendos de cometas y fuegos de artificio, tantas guirnaldas de focos de colores, tantos pavos inocentes degollados y tantas angustias de dinero para quedar bien por encima de nuestros recursos reales que uno se pregunta si a alguien le queda un instante para darse cuenta de que semejante despelote es para celebrar el cumpleaños de un niño que nació hace 2.000 años en una caballeriza de miseria, a poca distancia de donde había nacido, unos mil años antes, el rey David. 954 millones de cristianos creen que ese niño era Dios encarnado, pero muchos lo celebran como si en realidad no lo creyeran. Lo celebran además muchos millones que no lo han creído nunca, pero les gusta la parranda, y muchos otros que estarían dispuestos a voltear el mundo al revés para que nadie lo siguiera creyendo. Sería interesante averiguar cuántos de ellos creen también en el fondo de su alma que la Navidad de ahora es una fiesta abominable, y no se atreven a decirlo por un prejuicio que ya no es religioso sino social.Lo más grave de todo es el desastre cultural que estas Navidades pervertidas están causando en América Latina. Antes, cuando sólo teníamos costumbres heredadas de España, los pesebres domésticos eran prodigios de imaginación familiar. El niño Dios era más grande que el buey, las casitas encaramadas en las colinas eran más grandes que la virgen, y nadie se fijaba en anacronismos: el paisaje de Belén era completado con un tren de cuerda, con un pato de peluche más grande que Un león que nadaba en el espejo de la sala, o con un agente de tránsito que dirigía un rebaño de corderos en una esquina de Jerusalén. Encima de todo se ponía una estrella de papel dorado con una bombilla en el centro, y un rayo de seda amarilla que había de indicar a los Reyes Magos el camino de la salvación. El resultado era más bien feo, pero se parecía a nosotros, y desde luego era mejor que tantos cuadros primitivos mal copiados del aduanero Rousseau.

La mistificación empezó con la costumbre de que losjuguetes no los trajeran los Reyes Magos -como sucede en España con toda razón-, sino el niño Dios. Los niños nos acostábamos más temprano para que los regalos llegaran pronto, y éramos felices oyendo las mentiras poéticas de los adultos. Sin embargo, yo no tenía más de cinco años cuando alguien en mi casa decidió que ya era tiempo de revelarme la verdad. Fue una desilusión no sólo porque yo creía de veras que era el niño Dios quien traía los juguetes, sino también porque hubiera querido seguir creyéndolo. Además, por pura lógica de adulto, pensé entonces que también los otros misterios católicos eran inventados por los padres para entretener a los niños, y me quedé en el limbo. Aquel día como decían los maestros jesuitas en la escuela primaria- perdía la inocencia, pues descubrí que tampoco a los niños los traían las cigüeñas de París, que es algo que todavía me gustaría seguir creyendo para pensar más en el amor y menos en la píldora.
Todo aquello cambió en los últimos treinta años, mediante una operación comercial de proporciones mundiales que es al mismo tiempo una devastadora agresión cultural. El niño Dios fue destronado por el Santa Claus de los gringos y los ingleses, que es el mismo Papa Noél de los franceses, y a quienes todos conocemos demasiado. Nos llegó con todo: el trineo tirado por un alce, y el abeto cargado de juguetes bajo una fantástica tempestad denieve. En realidad, este usurpador con nariz de cervecero no es otro que el buen san Nicolás, un santo al que yo quiero mucho porque es el de mi abuelo el coronel, pero que no tiene nada que ver con la Navidad, y mucho menos con la Nochebuena tropical de la América Latina. Según la leyenda nórdica, san Nicolás reconstruyó y revivió a varios escolares que un oso había descuartizado en la nieve, y por eso le proclamaron el patrón de los niños. Pero su fiesta se celebra el 6 de diciembre y no el 25. La leyenda se volvió institucional en las provincias germanicas del Norte a fines del siglo XVIII, junto con el árbol de losjuguetes. y hace poco más de cien anos pasó a Gran Bretaña y Francia. Luego pasó a Estados Unidos, y éstos nos lo mandaron para América Latina, con toda una cultura de contrabando: la nieve artificial, las candilejas de colores, el pavo relleno, y estos quince días de consumismo frenético al que muy pocos nos atrevemos a escapar. Con todo, tal vez lo más siniestro de estas Navidades de consumo sea la estética miserable que trajeron consigo: esas tarjetas postales indigentes, esas ristras de foquitos de colores, esas campanitas de vidrio, esas coronas de muérdago colgadas en el umbral, esas canciones de retrasados mentales que son los villancicos traducídos del inglés; y tantas otras estupideces gloriosas para las cuales ni siquiera valía la pena de haber inventado la electricidad.

Todo eso, en torno a la fiesta más espantosa del año. Una noche infernal en que los niños no pueden dormir con la casa llena de borrachos que se equivocan de puerta buscando dónde desaguar, o persiguiendo a la esposa de otro que acaso tuvo la buena suerte de quedarse dormido en la sala. Mentira: no es una noche de paz y de amor, sino todo lo contrario. Es la ocasión solemne de la gente que no se quiere. La oportunidad providencial de salir por fin de los compromisos aplazados por indeseables: la invitación al pobre ciego que nadie invita, a la prima Isabel que se quedó viuda hace quince años, a la abuela paralítica que nadie se atreve a mostrar. Es la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, o para que nos regalen, y de llorar en público sin dar explicaciones. Es la hora feliz de que los invitados se beban todo lo que sobró de la Navidad anterior: la crema de menta, el licor de chocolate, el vino de plátano. No es raro, como sucede a menudo, que la fiesta termine a tiros. Ni es raro tampoco que los niños -viendo tantas cosas atroces- terminen por creer de veras que el niño Jesús no nació en Belén, sino en Estados Unidos.
Gabriel García Márquez
24 de diciembre de 1980

martes, 25 de septiembre de 2018

DROGAS. Michel Serres



En 1993, tuvimos la oportunidad de conocer un texto realmente impactante, gracias a las publicaciones seriadas de la época, en particular, a la Revista de Sociología, Número 17, de la Universidad Autónoma Latinoamericana, de Medellín (dirigida entonces, por el inolvidable Luis Antonio Restrepo Arango). El texto, del filósofo francés Michel Serres, que es el mismo que hoy presentamos, causó un gran impacto entonces, y hoy, veinticinco años después, tienen plena vigencia. Aborda el problema de las drogas, sin los prejuicios habituales —desafortunadamente, cada vez más habituales—, como los que vemos hoy, cuando en nuestro país, se plantea desde la jefatura del estado, una política represiva y regresiva, que desconoce la condición humana, las circunstancias históricas que vivimos, las trampas mismas de este tardocapitalismo consumista que exacerba nuestra condición de arrojados a un mundo completamente vacuo y frívolo. 

Publicado este texto, cuando las revistas eran revistas, y no esa fábrica de puntos de bonificación docente en lo que se han convertido (por tanto, este texto es testimonio de tiempos más vitales y menos dados a las veleidades del "consumo académico"), es también una reflexión que queremos recuperar, tratando de que la discusión salga de horizontes discursivos llenos de doble moral y pobreza argumentativa.

Agradecemos al profesor Alberto Castrillón, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, quien nos permitió publicar este texto, que en su momento él, y la profesora Marta Pulido, de la Universidad de Antioquia, tradujeron.



Drogas

Michel Serres.*



Traducido por Martha Pulido y Alberto Catrillón

(Publicado en francés en: Revista Enfant d’Abord, #137, Diciembre 1989-Enero 1990. París.)


Los animales no se drogan. Sin duda están protegidos por sus aparatos instintivos.

Bestias sin instinto, los hombres no hallan en sus automatismos biológicos algo que los proteja o los equilibre. Se encuentran lúcidos, arrojados en el tiempo y expuestos directamente a la muerte, a la inversa de los animales, que no tienen de ella ninguna percepción. La palabra existencia no significa otra cosa que distancia del equilibrio y falsa seguridad vertigi­nosa. No estamos nunca tranquilos.

Las drogas funcionan como protecciones contra las angustias asocia­das a la muerte y al tiempo. Es decir, todos los hombres, en todos los momentos y bajo todas las latitudes se entregan a la droga. Esta conducta, entre muchas otras, nos distingue de las otras criaturas del reino animal. Aquellos seres extraordinarios que saben o pueden vivir sin las drogas los denominamos, según nuestras culturas, sabios, justos o santos. Entre noso­tros algunos fuman opio o tabaco; otros trabajan incansablemente; aquéllos, beben alcohol; otros, luchan por el poder, sedientos de ambición o de gloria, hambrientos de reconocimiento y aun de dinero; y hay quienes, repetitivos y avaros no paran de hablar, ni de mirar televisión; otros, en fin, discuten continuamente de política; y, ¡cuántos aun asedian las farmacias.!...

Todas aquellas conductas que suponen la adquisición de un hábito rimando obligatoriamente el tiempo con la repetición de un gesto estable o el retomo permanente de un objeto, sopena de dolores especiales, son conductas producidas bajo el efecto de narcóticos o tóxicos. El mismo itinerario, no importando la ocupación a la cual uno lo consagre, muestra que pocos hombres saben y pueden pasar su vida sin dedicarla a algo. Los animales no hacen horarios. Nuestros relojes tienen necesidad de que les demos cuerda.

El hombre, universalmente, se droga. Podríamos aun preguntamos si la toxicomanía no es aquello que lo define, al menos, biológicamente. El hombre es un ser adicto.

Determinadas drogas son admitidas por la sociedad o por la cultura que la anima. Por ejemplo: entre la ambición y el trabajo; el dinero y el periódico; las noticias y los remedios; los resultados deportivos y las cotizaciones de la bolsa de valores, algunas son consideradas como sinóni­mos de virtud. De suerte que, a menudo, aquellos que anuncian que van a luchar contra la droga aseguran regularmente su considerable dosis cotidia­na. En estos temas es tan rara la inocencia como excepcional es la santidad.

Sería necesario disponer de un buen criterio de distinción entre las drogas soportables por los individuos y aquéllas que no podrían de ninguna manera tolerar. Por ejemplo: La ambición, la gloria, el dinero, responsables 
evidentemente de todas las guerras sobre el planeta, podrían figurar en la segunda clase: en el cuadro rojo de los más temibles tóxicos. Pues toda nuestra historia actual depende de ello.


Que hoy en día la banca y el comercio planetarios encuentren los mejores beneficios en los circuitos de venta de determinadas sustancias, prueba, con toda evidencia, a los ojos del filósofo, que el dinero mismo es una droga más fuerte aun que la heroína, puesto que, al fin de cuentas, se restablece el primero con la segunda: la obtención de uno se revela todavía más necesaria que el consumo regular de la otra.

No nos hemos drogado solamente con los productos venidos de América del Sur o del Asia del Sur-Este, sino, que somos esencialmente drogadictos. Cada vez más, la cultura Occidental reciente, nos impulsa a asumir conductas tóxicas: el empleo exageradamente opresivo de nuestro tiempo de trabajo; el trabajo mismo, igualmente pesado así nuestros com­pañeros estén allí dedicados, como cuando no lo están; la publicidad; la expropiación de los medios, conducen todos a elevar de manera vertical el consumo cotidiano de una droga o de la otra.



Nos rodeamos sin cesar de consumo ¿Cómo escandalizarse con las cifras del negocio de la cocaína, cuando mejores beneficios se obtienen de la farmacia o de la publicidad?

Si el padre o la madre con toda su buena voluntad ofrecen el espectá­culo de vidas y de mentes constantemente dirigidas hacia un sólo tormento —obsesionados noche y día por el dinero, el trabajo, la ambición o el periódico, por el lenguaje y las imágenes—, cuando su hijo se droga, lejos de oponerse a sus padres los imita. De este modo, la educación Occidental ha triunfado: contrariamente a la consideración vulgar sobre este tema la generación joven sigue a la precedente con entusiasmo. A padres obsesivos, hijos perdidos o estupefactos.

La sociedad de consumo produce niños de consunción.
La batalla contra la droga como en otra época la abominable guerra del opio en China, o, más recientemente, el suceso, más innoble aún, de los
“Versos Satánicos”, anuncian las primeras escaramuzas de la tercera gran guerra mundial: la del Norte contra el Sur.

Comenzamos siempre por persuadimos de que el adversario sufre de todos los defectos del mundo, especialmente de los nuestros, antes de atacarlo.

Se nos presenta, entonces, como necesario distinguir el problema realmente ontológico de la droga de todos los desarrollos que ha conocido recientemente: Todo el despliegue de fuerzas mundialmente catastrófico de las potencias financieras, policivas, políticas, penales viene, creo yo, del enceguecimiento de los países desarrollados que imitan la conducta ameri­cana en estos temas, la cual es completamente puritana. Si siempre los hubiésemos seguido tontamente en materia de prohibición, el “cognac” hubiera reemplazado a la heroína. El puritanismo es una conducta de simple exclusión. Los puritanos han creído, asiduamente, que se puede erradicar el mal y tirarlo al fuego. Piensan que, de esta manera, sólo el bien reinará.

El problema de la droga se asemeja, hasta el punto de confundirse con él al de la violencia. Desgraciadamente, considero que todos dos son imposibles de erradicar. Nos es preciso, entonces, hacer del mal virtud. Transformar, en la medida de lo posible, la violencia en energía creadora: El alcohol en Margaux y, la transmisión mediática de las desgracias del mundo, en tragedias sublimes como en Esquilo o en Racine. Dicho de otra manera, la tolerancia produce lugares de creación. En la bestia innoble que se droga es ponderable que, a veces, sabe transformar sus tensiones en cultura. El puritanismo le tiene horror a la cultura.

La política colonial francesa en Marruecos e Indochina, no puritana en términos de haschich o de betel**, se calcaba, en otra época, sobre la sabiduría tonta pero necesaria del establecimiento de un control local. Durante mucho tiempo me escandalizó que el Estado favoreciera un vicio 
mortal. No obstante, más vale eso que combatirlo. Al menos, de este modo, no aumenta hasta el punto de llenar todo el planeta de dinero, de muertos y de sangre.

Desde que comenzó la guerra del presidente Busch las diferentes drogas han doblado su precio y, claro está, algunos Bancos han aumentado aún más su poder mientras que entre los pobres la sangre corre dos veces más.


Por el contrario, algunos establecimientos sostenidos por el Estado y, por supuesto, por funcionarios mal pagos como el hospital y la universidad alcanzan estados de lamentable descuido y suciedad. Menos dinero, más muertes, nada de guerra, sólo la miseria ordinaria de nuestras vidas.

Los toxicómanos son hombres ni más ni menos drogados que usted y yo, pero, eso sí, gravemente enfermos: La desgracia, la pobreza o la mala suerte los conduce a la elección de una droga atroz y rápidamente mortal, en tanto que usted y yo hemos escogido, por suerte, una droga deleitable y solamente mortal lentamente. Nos basta con entrar a una tienducha donde podamos procuramos algunas porquerías a precio irrisorio: tabaco negro, pintalabios en promoción, una que otra adulación o las últimas noticias en la televisión.


Esta solución que propongo, con humor y tristeza, sé bien que el Norte rico y poderoso siempre la rechazará, puesto que ya lo veo estremecerse de júbilo con la idea de una guerra próxima con el Sur pobre y débil. Conflicto que acaba de desatar, entre otras, la movilización general de los países industrializados contra la droga proveniente de los agricultores miserables del tercer mundo. Ebrios-muertos de consumo nos preparamos para destruir a aquéllos cuyo trabajo y muerte nos embriaga.

¿Cuál sociedad duda alguna vez en ocultar sus problemas tras la violencia guerrera, sobre todo cuando ésta no presenta ningún riesgo? La prohibición concerniente al alcohol fue, en los Estados Unidos, el signo de una guerra que opuso el puritanismo anglosajón de los primeros inmigrantes que llegaron a ser ricos y poderosos, a la población miserable de los recién llegados de Europa del sur: Griegos, italianos y yugoeslavos que bebían vino.
Así mismo, la guerra de la droga opone, hoy en día, los dominantes del mundo desarrollado, al tercer mundo que masca hojas de coca y, que la cultiva, porque los primeros derrumbaron el precio del cacao y del café.

A los países de Occidente la tensión desaparecida con el Este no les da ya más la ocasión de batirse, por esto, entablan un nuevo conflicto contra otros miserables.

Los puritanos le tienen horror a los pobres.

-------

* Michel Serres:  (Agen (Lot-et-Garonne), Francia1 de septiembre de 1930) es un filósofo e historiador de las ciencias, miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes y de la Academia Francesa


** N. de los T: El betel es una planta piperácea, cuyas hojas son estimulantes y tienen sabor a menta.



viernes, 31 de agosto de 2018

Programación XVII Encuentro de Estudiantes de Historia


Esta es la programación del XVII ENCUENTRO DE ESTUDIANTES DE HISTORIA, que es un evento tradicional en la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas, de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, y que se realizará entre los días 4 y 7 de septiembre.

El Grupo de Estudios Estéticos, apoya esta iniciativa, que busca divulgar los intereses de los historiadores en formación, no solo de nuestra ciudad, sino de diversas lugares del país. De hecho, este año, también habrá estudiantes de Cali y Bogotá, presentando sus trabajos.


miércoles, 8 de agosto de 2018

CONVOCATORIA PARA PUBLICAR EN LA REVISTA COLOMBIANA DE PENSAMIENTO ESTÉTICO E HISTORIA DEL ARTE

La Revista Colombiana de Pensamiento Estético e Historia del Arte, de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, ha abierto la convocatoria para la recepción de artículos. La fecha límite para es el 15 de octubre


Igualmente, ha abierto dos convocatoria para realizar números especiales, con un dossier en Historia del Arte, y otro en Iconografía y Comparatismo. Fecha límite de recepción de artículos para estos dossier: 15 de diciembre de 2018.






lunes, 16 de julio de 2018

Número 6: Revista Colombiana de Pensamiento Estético e Historia del Arte





En el link https://cienciashumanasyeconomicas.medellin.unal.edu.co/revista-de-estetica.html, pueden acceder al sexto número de la Revista colombiana de pensamiento estético e historia del arte, así como a los números anteriores.

En esta ocasión, tenemos cuatro artículos (tres de ellos de egresados de la Maestría en Estética), dos traducciones, y una reseña (que en realidad es un interesante artículo sobre el pintor Luis Caballero). 

martes, 3 de julio de 2018

SEMINARIO: ENFOQUES FILOSÓFICOS DEL ARTE Y LA LITERATURA

Silvio Mattoni 
Es doctor en letras por la Universidad Nacional de Córdoba, donde da clases de Estética. Publicó, entre otros, en poesía: El bizantino (1994), El país de las larvas(2001), Hilos (2002), Poemas sentimentales (2005), Excursiones (2006), El descuido (2007), La división del día. Poemas 1992-2000 (2008), La chica del volcán (2010), La canción de los héroes (2012), Avenida de Mayo (2012) y Peluquería masculina (2013). Los ensayos: Koré (2000), El cuenco de plata (2003), El presente (2008) y Camino de agua (2013). Investigador del CONICET. Tradujo a Michaux, Bataille, Ponge, Duras, Diderot, Pavese, Luzi, Quignard, Bonnefoy, Artaud y Clément Rosset, entre otros. Recibió el Primer premio del Concurso de poesía Enrique Pezzoni en 1992, el Primer premio de Ensayo del Fondo Nacional de las Artes en 2007 y 2012, la Beca Guggenheim en 2004.
La propuesta de este seminario:
Necesariamente, una revisión de ciertas aproximaciones filosóficas al arte y la literatura exige un recorte drástico de puntos culminantes en la historia. En este caso, elegimos textos que resultan ampliamente influyentes en el devenir intelectual de la Estética como disciplina filosófica y en las postulaciones de la Crítica literaria como espacio de trasposición de conceptos en muchos casos tomados de la filosofía. Así, comenzaremos por una relectura lo más literal posible de la “Introducción” a la Estética de Hegel, donde se plantea la fundación de una “filosofía del arte”, abandonando las matrices de lo “bello” como percepción sensible que incluía los objetos naturales. Retrocediendo luego un paso, para avanzar dos, leeremos al joven Schlegel, figura prominente del romanticismo temprano de Jena, a cuyas ideas sobre la literatura le debe mucho la estética de su tiempo pero también obras críticas como la de Walter Benjamin, cuya tesis sobre el romanticismo y la crítica podría pensarse como la manifestación más clara de su programa de escritura. También en Schlegel, en forma de fragmentos voluntariamente inagotables, se esboza una teoría sistemática de los géneros literarios que planteará relaciones conceptuales, y no de mera contingencia histórica, entre las formas. Los eruditos y perspicaces comentarios de Peter Szondi ayudarán a la comprensión global tanto de Hegel como del ámbito teórico-crítico en el romanticismo temprano, cuyos textos estaremos obligados a recortar por cuestiones de método. 

La obra de Benjamin sobre los románticos, publicada en 1920, podrá ponerse en relación con las exactamente contemporáneas consideraciones de Lukács sobre la novela, que tanta influencia de Hegel y de Schlegel dejan entrever. Así como otras constelaciones donde ingresan las filosofías de la vida y una lectura sesgada de Kierkegaard. Pero la solución de continuidad entre el idealismo y estos incipientes filósofos estéticos de principios del siglo XX, una grieta en la supuesta tradición que estarían leyendo, ya se deja vislumbrar con el nombre del autor danés, ferozmente personal y antisistemático, vale decir, antihegeliano; quien por su parte no llega tan lejos en el antihegelianismo como el enmascarado Nietzsche, cuyo texto de juventud sobre la imposibilidad de los juicios de verdad ha sido y es considerado fundamental en el trastrocamiento de las suposiciones de un sentido de la historia, poniendo la metáfora y el poder en el lugar determinante antes ocupado por la teleología providencial del espíritu. 

 ****



El poeta, ensayista y traductor de origen cordobés logró el primer premio de su categoría del Fondo Nacional de las Artes con su ensayo Camino de agua. Lugares, música, experiencia, que publicó la editorial El Cuenco de Plata y que sin mucho ruido está haciendo su camino. Publicamos esta entrevista que le fue realizada en Argentina en 2016

Silvio Mattoni: “La literatura surge para elevar a cada lengua nacional al ideal de un arte sin limites”


Por Pablo E. Chacón

El poeta, ensayista y traductor de origen cordobés Silvio Mattoni piensa que acaso el fondo íntimo de lo propio sea lo más propio, eso que es irrepresentable para el lenguaje, esa cadena de representaciones y asociaciones que convocan a todos y a nada, a los vivos y a los muertos y con suerte, al paisaje más singular (el de la infancia) capaz de armar un mundo, un ritmo, una música y una prosodia.
"Camino de agua. Lugares, música, experiencia", es el título del ensayo -primer premio en su categoría del Fondo Nacional de las Artes- que publicó la editorial El Cuenco de Plata y que sin mucho ruido está haciendo su camino.
Mattoni da clases de Estética en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y es investigador del Conicet, además de traductor. Entre sus libros figuran "Bataille, una introducción", "Kore", "El presente", "Poemas sentimentales", "Excusiones", "El descuido", "La división del día" y "La chica del volcán".


- Télam: En principio quería preguntarte cómo se llevan tu trabajo como traductor con el oficio de poeta centralmente, y con el de ensayista.


- Silvio Mattoni : Diría que la traducción se separa claramente de la escritura desde un punto de vista exterior. Tengo mis horas para traducir, que son muchas, que pueden convivir con ruidos, interrupciones, en medio de la vida familiar. Y tengo minutos, unos cuarenta y cinco en general, para escribir. El poema o el ensayo tienen que poder dar un tono, un fragmento, trazar sus arabescos en ese lapso. Después pasan para otro día. Pero más íntimamente hay evidentes tráficos entre lo que traduzco y lo que voy escribiendo, ciertas inquietudes o incluso giros reiterados en la traducción pueden volver en la escritura. En los ensayos, se tornan citas explícitas, lo traducido dialoga con el tema en cuestión. En un poema, la influencia puede ser involuntaria, una imagen, una palabra rara que viene de la lengua extranjera. No importa si traduzco filosofía o poesía, todo migra y se mueve porque al final no hay sino una cosa, fragmentada y vuelta a juntar.



- T: Y repito ahora una pregunta que hacés en "Camino de agua". ¿Tiene, en efecto, la poesía, la literatura, alguna relación con la zona en que se produce?


- SM: A pesar de su aire de frase caduca, pasada de moda, sobre todo en la poesía pareciera innegable algún tipo de relación, a veces evidente y temática, entre los poemas y el lugar, entre lo que se escribe y eso que se dio en llamar paisaje, quizás demasiado pictóricamente. Es evidente, decía, en poetas como Juan L. Ortiz, por ejemplo, o en Arturo Carrera. Sin embargo, aunque la zona o el territorio no sean los temas de la poesía, creo que hay vinculaciones, incluso y sobre todo involuntarias.

Aun la negación del lugar natal, el rechazo de la aldea que se habita, es una referencia a su zona. En mi caso, de muy joven levanté esa negación temática de lo cercano casi dramáticamente, con un primer libro íntegramente ambientado en la antigüedad grecolatina; no sólo mi ciudad, el país entero era un vacío, su literatura una cosa indisponible. Después, la vida se transformó en tema, las personas, amigos, hijos, los otros poetas que conocí, los libros y las correspondencias, todo se desplegaba en lugares. En poesía, la ansiedad por la naturaleza conduce siempre al problema del lugar natal.


- T: Cynthia Ozick, en su libro sobre el ensayo, dice que este es justamente una invención o, en otros términos, si se quiere, "la forma suprema de dialogar con la literatura"? ¿Cuál es tu idea al respecto?


- SM: Creo que también cometí una frase similar, y precisaría o acotaría más la afirmación: para mí la filosofía es la forma que asume el diálogo con la poesía. Lo de una "forma suprema" tal vez sea una jerarquización excesiva, pero diría que todo diálogo con la literatura que no se niegue a ser, a su vez, literatura, o sea un escrito que genere placer y felicidad, se convierte en filosofía.


- T: ¿Existe algo impropio, impersonal, un resto de lo cual el lenguaje no puede dar cuenta, incluso el lenguaje poético que creo es el que más se acerca, si fuera su "intención", a esa impersonalidad? Pienso en Des Forets, Ponge, Ajmatova, Juanele, Zelarayán...

-SM: Quizás aquello de lo que el lenguaje no puede dar cuenta sea el fondo íntimo de lo propio, antes del yo, previo al pronombre, en lo olvidado, porque digamos que lo que uno piensa, recuerda, lo que hablamos y escribimos, el flujo de palabras que somos, no es más que una representación, la conciencia. Las sensaciones, las intensidades, aun los desmayos y el sueño, lo que nos pasó antes de la memoria o en los vacíos que la acribillan, no están en las palabras de una conciencia. Por eso, lo que parece impersonal en tantos poetas que tratan de salir de un límite sería sin embargo lo que les es más propio, su íntima excursión fuera del yo. El otro que escribe en mi lugar, el que se despliega rítmicamente en el papel, sin mí, es el que existe cuando se interrumpe el que desea, se expresa, da órdenes o comunica mensajes.


- T: ¿Cuál ha sido o es la importancia de la música en tu formación, si es que la ha tenido?


- SM : Me hubiese gustado saber más de música, leerla, tocar algún instrumento. Por suerte ahora mis hijas saben hacerlo y van acompañando mis días con sus ocurrencias musicales. Pero tal vez hubo una formación infantil en la música, salvaje, que alternaba brutalmente entre lo cursi y lo serio, entre el pop y la llamada música clásica. Recuerdo mis primeras emociones, mis lágrimas de niño, escuchando canciones en castellano, las que suelen llamarse "románticas" haciendo revolverse en sus tumbas a los tremendos filósofos que inventaron esa palabra. Y también recuerdo la eficacia de Mozart, de algunas cuerdas, para sentir la intensidad de estar vivo y la anticipación del final, porque todo lo intenso anuncia su disolución futura. Y si llamamos música a lo mismo que nombraba así San Agustín, o sea la prosodia, no habría habido para mí formación alguna sin el descubrimiento del verso, del endecasílabo sobre todo, pero también del heptasílabo que está contenido en él, es decir, sin el cuestionamiento permanente de la cesura, la interrupción o la pausa.



- T: Finalmente, quería preguntarte por la actualidad de la literatura argentina, tus preferencias, interlocutores, cómo ves la cuestión de cara al futuro?


- SM: Esto me hace acordar a Borges, que después de todo es la mejor solución que se dio la literatura argentina, cuando dijo en una entrevista: "no me pidan un saludo para los jóvenes de la provincia de Córdoba". La actualidad tiene ese aspecto, se saluda o se denosta, ambos gestos fútiles. Y "literatura argentina" es un oxímoron que se cristalizó, porque la idea de literatura surge, en el romanticismo, para elevar cada lengua nacional al ideal de un arte sin límites. Pero vamos a aceptar el uso. Por lo tanto, en la convención de contar escritores nacidos en un contorno definido estatalmente, mis puntos de referencia serían los dos pringlenses: César Aira para la novela, Arturo Carrera para la poesía. Tengo también mis preferencias en el pasado y en un presente o en un porvenir de jóvenes. Leo mucho a las chicas poetas más o menos de mi edad, que creo que cambiaron la manera de entender la poesía: Cecilia Pavón, Marina Mariasch, Fernanda Laguna, Anahí Mallol.


(Tomado de: http://www.telam.com.ar/notas/201609/164705-silvio-mattoni-la-literatura-surge-para-elevar-a-cada-lengua-nacional-al-ideal-de-un-arte-sin-limites.html)



DOCTORADO EN ESTÉTICA: Nuevo Cronograma para participar en el Programa de Becas de Excelencia Doctoral del Bicentenario

Haciendo clic sobre la imagen, puede obtener toda la información.