lunes, 16 de julio de 2018

Número 6: Revista Colombiana de Pensamiento Estético e Historia del Arte





En el link https://cienciashumanasyeconomicas.medellin.unal.edu.co/revista-de-estetica.html, pueden acceder al sexto número de la Revista colombiana de pensamiento estético e historia del arte, así como a los números anteriores.

En esta ocasión, tenemos cuatro artículos (tres de ellos de egresados de la Maestría en Estética), dos traducciones, y una reseña (que en realidad es un interesante artículo sobre el pintor Luis Caballero). 

martes, 3 de julio de 2018

SEMINARIO: ENFOQUES FILOSÓFICOS DEL ARTE Y LA LITERATURA

Silvio Mattoni 
Es doctor en letras por la Universidad Nacional de Córdoba, donde da clases de Estética. Publicó, entre otros, en poesía: El bizantino (1994), El país de las larvas(2001), Hilos (2002), Poemas sentimentales (2005), Excursiones (2006), El descuido (2007), La división del día. Poemas 1992-2000 (2008), La chica del volcán (2010), La canción de los héroes (2012), Avenida de Mayo (2012) y Peluquería masculina (2013). Los ensayos: Koré (2000), El cuenco de plata (2003), El presente (2008) y Camino de agua (2013). Investigador del CONICET. Tradujo a Michaux, Bataille, Ponge, Duras, Diderot, Pavese, Luzi, Quignard, Bonnefoy, Artaud y Clément Rosset, entre otros. Recibió el Primer premio del Concurso de poesía Enrique Pezzoni en 1992, el Primer premio de Ensayo del Fondo Nacional de las Artes en 2007 y 2012, la Beca Guggenheim en 2004.
La propuesta de este seminario:
Necesariamente, una revisión de ciertas aproximaciones filosóficas al arte y la literatura exige un recorte drástico de puntos culminantes en la historia. En este caso, elegimos textos que resultan ampliamente influyentes en el devenir intelectual de la Estética como disciplina filosófica y en las postulaciones de la Crítica literaria como espacio de trasposición de conceptos en muchos casos tomados de la filosofía. Así, comenzaremos por una relectura lo más literal posible de la “Introducción” a la Estética de Hegel, donde se plantea la fundación de una “filosofía del arte”, abandonando las matrices de lo “bello” como percepción sensible que incluía los objetos naturales. Retrocediendo luego un paso, para avanzar dos, leeremos al joven Schlegel, figura prominente del romanticismo temprano de Jena, a cuyas ideas sobre la literatura le debe mucho la estética de su tiempo pero también obras críticas como la de Walter Benjamin, cuya tesis sobre el romanticismo y la crítica podría pensarse como la manifestación más clara de su programa de escritura. También en Schlegel, en forma de fragmentos voluntariamente inagotables, se esboza una teoría sistemática de los géneros literarios que planteará relaciones conceptuales, y no de mera contingencia histórica, entre las formas. Los eruditos y perspicaces comentarios de Peter Szondi ayudarán a la comprensión global tanto de Hegel como del ámbito teórico-crítico en el romanticismo temprano, cuyos textos estaremos obligados a recortar por cuestiones de método. 

La obra de Benjamin sobre los románticos, publicada en 1920, podrá ponerse en relación con las exactamente contemporáneas consideraciones de Lukács sobre la novela, que tanta influencia de Hegel y de Schlegel dejan entrever. Así como otras constelaciones donde ingresan las filosofías de la vida y una lectura sesgada de Kierkegaard. Pero la solución de continuidad entre el idealismo y estos incipientes filósofos estéticos de principios del siglo XX, una grieta en la supuesta tradición que estarían leyendo, ya se deja vislumbrar con el nombre del autor danés, ferozmente personal y antisistemático, vale decir, antihegeliano; quien por su parte no llega tan lejos en el antihegelianismo como el enmascarado Nietzsche, cuyo texto de juventud sobre la imposibilidad de los juicios de verdad ha sido y es considerado fundamental en el trastrocamiento de las suposiciones de un sentido de la historia, poniendo la metáfora y el poder en el lugar determinante antes ocupado por la teleología providencial del espíritu. 

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El poeta, ensayista y traductor de origen cordobés logró el primer premio de su categoría del Fondo Nacional de las Artes con su ensayo Camino de agua. Lugares, música, experiencia, que publicó la editorial El Cuenco de Plata y que sin mucho ruido está haciendo su camino. Publicamos esta entrevista que le fue realizada en Argentina en 2016

Silvio Mattoni: “La literatura surge para elevar a cada lengua nacional al ideal de un arte sin limites”


Por Pablo E. Chacón

El poeta, ensayista y traductor de origen cordobés Silvio Mattoni piensa que acaso el fondo íntimo de lo propio sea lo más propio, eso que es irrepresentable para el lenguaje, esa cadena de representaciones y asociaciones que convocan a todos y a nada, a los vivos y a los muertos y con suerte, al paisaje más singular (el de la infancia) capaz de armar un mundo, un ritmo, una música y una prosodia.
"Camino de agua. Lugares, música, experiencia", es el título del ensayo -primer premio en su categoría del Fondo Nacional de las Artes- que publicó la editorial El Cuenco de Plata y que sin mucho ruido está haciendo su camino.
Mattoni da clases de Estética en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y es investigador del Conicet, además de traductor. Entre sus libros figuran "Bataille, una introducción", "Kore", "El presente", "Poemas sentimentales", "Excusiones", "El descuido", "La división del día" y "La chica del volcán".


- Télam: En principio quería preguntarte cómo se llevan tu trabajo como traductor con el oficio de poeta centralmente, y con el de ensayista.


- Silvio Mattoni : Diría que la traducción se separa claramente de la escritura desde un punto de vista exterior. Tengo mis horas para traducir, que son muchas, que pueden convivir con ruidos, interrupciones, en medio de la vida familiar. Y tengo minutos, unos cuarenta y cinco en general, para escribir. El poema o el ensayo tienen que poder dar un tono, un fragmento, trazar sus arabescos en ese lapso. Después pasan para otro día. Pero más íntimamente hay evidentes tráficos entre lo que traduzco y lo que voy escribiendo, ciertas inquietudes o incluso giros reiterados en la traducción pueden volver en la escritura. En los ensayos, se tornan citas explícitas, lo traducido dialoga con el tema en cuestión. En un poema, la influencia puede ser involuntaria, una imagen, una palabra rara que viene de la lengua extranjera. No importa si traduzco filosofía o poesía, todo migra y se mueve porque al final no hay sino una cosa, fragmentada y vuelta a juntar.



- T: Y repito ahora una pregunta que hacés en "Camino de agua". ¿Tiene, en efecto, la poesía, la literatura, alguna relación con la zona en que se produce?


- SM: A pesar de su aire de frase caduca, pasada de moda, sobre todo en la poesía pareciera innegable algún tipo de relación, a veces evidente y temática, entre los poemas y el lugar, entre lo que se escribe y eso que se dio en llamar paisaje, quizás demasiado pictóricamente. Es evidente, decía, en poetas como Juan L. Ortiz, por ejemplo, o en Arturo Carrera. Sin embargo, aunque la zona o el territorio no sean los temas de la poesía, creo que hay vinculaciones, incluso y sobre todo involuntarias.

Aun la negación del lugar natal, el rechazo de la aldea que se habita, es una referencia a su zona. En mi caso, de muy joven levanté esa negación temática de lo cercano casi dramáticamente, con un primer libro íntegramente ambientado en la antigüedad grecolatina; no sólo mi ciudad, el país entero era un vacío, su literatura una cosa indisponible. Después, la vida se transformó en tema, las personas, amigos, hijos, los otros poetas que conocí, los libros y las correspondencias, todo se desplegaba en lugares. En poesía, la ansiedad por la naturaleza conduce siempre al problema del lugar natal.


- T: Cynthia Ozick, en su libro sobre el ensayo, dice que este es justamente una invención o, en otros términos, si se quiere, "la forma suprema de dialogar con la literatura"? ¿Cuál es tu idea al respecto?


- SM: Creo que también cometí una frase similar, y precisaría o acotaría más la afirmación: para mí la filosofía es la forma que asume el diálogo con la poesía. Lo de una "forma suprema" tal vez sea una jerarquización excesiva, pero diría que todo diálogo con la literatura que no se niegue a ser, a su vez, literatura, o sea un escrito que genere placer y felicidad, se convierte en filosofía.


- T: ¿Existe algo impropio, impersonal, un resto de lo cual el lenguaje no puede dar cuenta, incluso el lenguaje poético que creo es el que más se acerca, si fuera su "intención", a esa impersonalidad? Pienso en Des Forets, Ponge, Ajmatova, Juanele, Zelarayán...

-SM: Quizás aquello de lo que el lenguaje no puede dar cuenta sea el fondo íntimo de lo propio, antes del yo, previo al pronombre, en lo olvidado, porque digamos que lo que uno piensa, recuerda, lo que hablamos y escribimos, el flujo de palabras que somos, no es más que una representación, la conciencia. Las sensaciones, las intensidades, aun los desmayos y el sueño, lo que nos pasó antes de la memoria o en los vacíos que la acribillan, no están en las palabras de una conciencia. Por eso, lo que parece impersonal en tantos poetas que tratan de salir de un límite sería sin embargo lo que les es más propio, su íntima excursión fuera del yo. El otro que escribe en mi lugar, el que se despliega rítmicamente en el papel, sin mí, es el que existe cuando se interrumpe el que desea, se expresa, da órdenes o comunica mensajes.


- T: ¿Cuál ha sido o es la importancia de la música en tu formación, si es que la ha tenido?


- SM : Me hubiese gustado saber más de música, leerla, tocar algún instrumento. Por suerte ahora mis hijas saben hacerlo y van acompañando mis días con sus ocurrencias musicales. Pero tal vez hubo una formación infantil en la música, salvaje, que alternaba brutalmente entre lo cursi y lo serio, entre el pop y la llamada música clásica. Recuerdo mis primeras emociones, mis lágrimas de niño, escuchando canciones en castellano, las que suelen llamarse "románticas" haciendo revolverse en sus tumbas a los tremendos filósofos que inventaron esa palabra. Y también recuerdo la eficacia de Mozart, de algunas cuerdas, para sentir la intensidad de estar vivo y la anticipación del final, porque todo lo intenso anuncia su disolución futura. Y si llamamos música a lo mismo que nombraba así San Agustín, o sea la prosodia, no habría habido para mí formación alguna sin el descubrimiento del verso, del endecasílabo sobre todo, pero también del heptasílabo que está contenido en él, es decir, sin el cuestionamiento permanente de la cesura, la interrupción o la pausa.



- T: Finalmente, quería preguntarte por la actualidad de la literatura argentina, tus preferencias, interlocutores, cómo ves la cuestión de cara al futuro?


- SM: Esto me hace acordar a Borges, que después de todo es la mejor solución que se dio la literatura argentina, cuando dijo en una entrevista: "no me pidan un saludo para los jóvenes de la provincia de Córdoba". La actualidad tiene ese aspecto, se saluda o se denosta, ambos gestos fútiles. Y "literatura argentina" es un oxímoron que se cristalizó, porque la idea de literatura surge, en el romanticismo, para elevar cada lengua nacional al ideal de un arte sin límites. Pero vamos a aceptar el uso. Por lo tanto, en la convención de contar escritores nacidos en un contorno definido estatalmente, mis puntos de referencia serían los dos pringlenses: César Aira para la novela, Arturo Carrera para la poesía. Tengo también mis preferencias en el pasado y en un presente o en un porvenir de jóvenes. Leo mucho a las chicas poetas más o menos de mi edad, que creo que cambiaron la manera de entender la poesía: Cecilia Pavón, Marina Mariasch, Fernanda Laguna, Anahí Mallol.


(Tomado de: http://www.telam.com.ar/notas/201609/164705-silvio-mattoni-la-literatura-surge-para-elevar-a-cada-lengua-nacional-al-ideal-de-un-arte-sin-limites.html)



martes, 12 de junio de 2018

XVII ENCUENTRO DE ESTUDIANTES DE HISTORIA. LA CONSTRUCCIÓN DEL DISCURSO HISTÓRICO



El Encuentro de Estudiantes de Historia, desde su primera versión en el 2002 como Foro de Estudiantes de Historia, se ha institucionalizado como un espacio de diálogo interdisciplinar en el que los diferentes estudiantes de Historia del país y del exterior pueden socializar sus primeras investigaciones, discutir el estado de la disciplina y compartir sus diversas experiencias regionales.

Año tras año, el Encuentro es organizado por un grupo de estudiantes de diferentes semestres motivados por el interés en la historia. La Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional, sede Medellín, ha apostado por este evento como un ejercicio académico donde se aprenden competencias para la gestión, organización y trabajo en equipo.

Es, pues, un evento que cada vez se hace más nutrido y complejo: lo que inició como un ejercicio académico entre estudiantes de la carrera de Historia, de la sede Medellín, ha adquirido un carácter nacional e internacional gracias al nivel de participación y asistencia que ha favorecido el contraste entre diversos discursos disciplinares y el intercambio de experiencias académicas.

Este año, el encuentro se realizará del 4 al 7 de septiembre, en la sede de Medellín de la Universidad Nacional de Colombia. Las propuestas de ponencia, se están recibiendo en este momento, y dicha recepción irá hasta el 20 de junio de 2018. 

Toda los requisitos e informes para participar en este importante evento, la pueden encontrar en: XVII Encuentro de Estudiantes de Historia




miércoles, 7 de febrero de 2018

Presentación del proyecto de Doctorado en Estética

Queremos brindar a todos, el video con la presentación del proyecto del Doctorado en Estética, que se realizó el pasado 1 de febrero, de 2018, en el Auditorio Gerardo Molina de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.

Como presentación académica, habla tanto del enfoque teórico general del proyecto, como de cada una de las líneas de investigación.


miércoles, 31 de enero de 2018

SOCIALIZACIÓN DEL PROYECTO DE DOCTORADO EN ESTÉTICA

Mañana jueves, a las 2:30 pm., en el Auditorio Gerardo Molina, el Grupo Gestor del del Doctorado en Estética, presentará a toda la comunidad, este proyecto, que actualmente realiza su trámite por diferentes instancias administrativas y académicas de la Universidad Nacional. 

El propósito, es dar a conocer, la génesis de la propuesta, los lineamientos teóricos de la misma y las expectativas en investigación, que sin duda, abrirán nuevos horizontes en la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, y además, busca generar espacios de diálogo con el medio local y nacional (en particular, con otras sedes de la Universidad).

Están todos invitados.


martes, 19 de diciembre de 2017

SALUDO DE NAVIDAD

Como es habitual, más que hacer balances de todo lo que hemos hecho en el año -malhadada costumbre-, como si todo fuera una cuestión de sumas y restas, lo que queremos es compartir, a nuestro modo, un breve cuento que pone en solfa, un tiempo que no necesariamente implica el cumplimiento de los mejores propósitos y la expresión de los más nobles sentimientos humanos.

Esta simpática historia del escritor peruano Santiago Roncagliolo, es buena muestra de esa  cotidianidad que se hace de pequeñas miserias y que, aunque quisiéramos lo contrario, no por ello se soslayan en la Navidad. 

Para reír y pensar, y conscientes de que la mayoría de nuestros lectores sí esperan una Navidad y un inicio de año más amable, esperamos seguir en contacto durante el 2018, compartiendo con ustedes nuestro trabajo y sobre todo, tratando de darle un espacio a una forma de pensamiento, como es la filosofía estética, muchas veces malentendida, pero sobre todo, fundamental para entender nuestra condición humana.

Un abrazo a todos.




PAPÁ NOEL ESTÁ BORRACHO EN EL SALÓN

Santiago Roncagliolo

Papá era un idiota, lo admito. Era incapaz de durar más de cinco meses en un trabajo. Nunca se acordaba de mi cumpleaños. Y mantenía en pie su viejo Chevrolet del 73 gracias a una mezcla milagrosa de repuestos robados, cinta adhesiva y buena voluntad. Inexplicablemente, todo eso me gustaba de él.

A la que no le gustaba era a mamá. Hasta donde llegan mis recuerdos, su matrimonio fue una interminable serie de gritos y reproches, con algunas pausas para mandarme a lavar los dientes. Supongo que deben de haber tenido algunos buenos momentos, pero yo no fui testigo de ninguno. A lo mejor, esos momentos ocurrían mientras yo me lavaba los dientes.

Así que no hace falta explicar cómo fue su divorcio, ni detallar la larga serie de partidas y regresos, las lágrimas de ella y los desplantes de él. No es necesario describir la caja de leche Gloria en la que Papá se llevó sus cosas de casa, ni decir que se apareció en el siguiente almuerzo familiar a devolver la caja de leche, que, por cierto, con gran puntería, embocó de un tiro sobre la cabeza de mi abuelo.

Lo que voy a contar ocurrió muchos meses después, cuando mamá empezaba a “reconstruir su vida”. O al menos ésa fue la frase que le escuché decir una vez en el teléfono, a alguna de sus amigas, mientras se pintaba las uñas de los pies. Al parecer, las uñas de los pies tenían un papel en todo aquello de “reconstruir su vida”, porque yo nunca antes la había visto pintárselas, y, de hecho, antes de esa tarde, no habría podido asegurar que sus pies tuviesen uñas.

No tardaría en comprender que el rojo de su esmalte era una señal de alerta. Pocos días después, apareció en casa un hombre llamado Alejandro. Y volvió a aparecer. Y siguió apareciendo. Llegado cierto punto, ni siquiera necesitaba llegar de visita, porque no se iba. Pasaba los fines de semana con nosotros. Usaba los mismos cubiertos y el mismo váter. Y me entregaba periódicamente regalos educativos, libros y juegos de preguntas y respuestas, que me volvieron definitivamente reacio a cualquier forma de cultura.

El nuevo novio me trataba bien, y hacía reír a mamá. En cambio, papá... bueno, seguía siendo papá. Vivía prometiéndome que algún día volvería con mi madre, y de vez en cuando tenía detalles tiernos, como llevarle flores o regalarle un gatito. Aunque, irremediablemente, esos detalles se frustraban: mamá descubría que le había robado las flores al jardín del vecino. O le recordaba —a gritos, como siempre— que yo era alérgico al pelo de gato. Pronto comprendí que si quería recuperar a mi padre tendría que ayudarlo a deshacerse de su competidor: papá no tenía la capacidad de hacerlo por sí mismo.

En mi retorcida mente infantil, concebí el plan perfecto. Exigí que pasáramos la Navidad juntos, como habíamos hecho siempre hasta entonces. Mamá no podría negarse a mis deseos. Alejandro ni siquiera se atrevería a aparecer, avergonzado por haber destruido esta familia. Papá y mamá cenarían juntos y recordarían cuánto se querían. Yo me portaría muy bien y me comería lo que me diesen. Y al día siguiente, en vez de encontrar al patán de Alejandro en el baño, encontraría a papá leyendo el periódico en el váter: el paraíso.

Pero las cosas, me temo, ocurrieron exactamente al revés: Alejandro sí que apareció en la cena, y departió agradablemente con mi madre, mis abuelos y mis tíos. En cambio, papá no se presentó. Tampoco llamó. Simplemente, nos olvidó, como siempre.

Esa noche, al acostarme, odié a papá, y al mundo, y deseé, con todo el dramatismo de mis 8 años, no despertar.

A las cinco de la mañana, me despertó un estrépito de cristales rotos, muebles arrastrados y maldiciones en voz alta. Un asaltante —o, a juzgar por el ruido, una banda de asaltantes, o quizá una manada de búfalos— había entrado en casa, y estaba a punto de acabar con ella.

Mamá y Alejandro ya estaban en el salón cuando yo llegué, y contemplaban el espectáculo paralizados en un rincón. Resultó que no era un ladrón, ni una avioneta estrellándose contra las ventanas de la casa: era Papá Noel, ebrio como una cuba, arrastrándose de un lado al otro del salón y balbuceando incoherencias. Cuando se dio de bruces con el árbol de Navidad se le descolgó la barba, y sólo entonces descubrí que detrás de aquella barriga y ese uniforme rojo se escondía papá.
—¡Feliz Navidad, hijo!
—Hola, papá.
—Quería darte una sorpresa —logró articular—, pero Papá Noel se resistía a dejarme su uniforme.
—¿Te costó mucho quitárselo? —sonreí, aliviado de verlo, no importaba cómo.
—Dos botellas —respondió él.
Y luego se quedó dormido en el sofá.

Eso fue todo.

Ni siquiera me trajo un regalo. Al contrario, babeó sobre el jersey que me había regalado mamá, y se cargó definitivamente la nave espacial que me había traído Alejandro.

Puede parecer una tontería, pero aún recuerdo esa Navidad como la mejor de mi vida.

Los grandes momentos son aquellos en que comprendes grandes cosas. Y yo comprendí esa madrugada, entre los ronquidos etílicos de aquel Papá Noel allanador, que querer a papá era como ser hincha de un mal equipo de fútbol, uno de esos que jamás llega a la primera división, pero que sus fans persiguen, llorando más que riendo, de estadio en estadio: puede que no gane nunca, es verdad, pero por eso mismo, cada vez que consigue un triunfo, te hace tan feliz que jamás puedes olvidarlo.



martes, 12 de septiembre de 2017

Presentación de dos libros en la 11ª Fiesta del Libro

El 15 y 16 de septiembre, respectivamente, se hará la presentación, en el marco de la 11ª Fiesta del libro de Medellín, de los libros. El primero, publicado por el Instituto Tecnológico Metropolitano, es el de nuestro amigo Juan Diego Parra Valencia, David Lynch y el devenir-cine de la filosofía. Una lectura deleuziana. Este libro se presentará el viernes 15 de septiembre, a las 8:00pm. en el Auditorio del Planetario. 

El segundo, es el libro Mitópolis, publicado conjuntamente por la Universidad Nacional de Colombia y el Instituto Tecnológico Metropolitano, es un texto escrito por los profesores Beatriz Elena Acosta R., Juan Diego Parra V. y Manuel Bernardo Rojas L. La presentación, y además lanzamiento oficial de este libro, será el sábado 16 de septiembre en el mismo Auditorio del Planetario, a las 2:00 pm. 

Están todos cordialmente invitados.


jueves, 27 de julio de 2017

SUPERFICIES DE CONTACTO. Carlos Mesa. In Memoriam


El próximo miércoles, 2 de agosto, comienza el ciclo de conferencias Superficies de contacto. Carlos Mesa. In Memoriam, organizado por la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín) y la Facultad de Artes y Humanidades del Instituto Tecnológico Metropolitano, y con el apoyo de la Biblioteca Pública Piloto y la Alcaldía de Medellín.
El ciclo es un homenaje a nuestro amigo y compañero, recientemente fallecido, Carlos Enrique Mesa González, quien fue profesor tanto de la Maestría en Estética de la Universidad Nacional, Decano de la Facultad de Artes de la misma Universidad y profesor invitado de los posgrados tanto del Instituto Tecnológico Metropolitano como de la Universidad Pontificia Bolivariana. Reconocido docente e investigador en nuestro medio, la obra de Carlos deja una estela que renueva los estudios sobre la ciudad, los espacios, y el arte en general. Por eso, hemos querido hacer este ciclo de conferencias, en donde, sin duda con otros enfoques, abordaremos muchos de los temas que a él le eran más queridos: el espacio y la especialidad, lo maquínico, lo urbano, la arquitectura, la imagen... 
El ciclo se hará con conferencias el primero y el último miércoles de cada mes, a las 6:30 pm., en la Biblioteca Pública Piloto, del siguiente modo:






martes, 18 de julio de 2017

Saramago: literatura, historia y poder

Los invitamos a participar en el curso de extensión Saramago: literatura, historia y poder, que impartirá la profesional Carolina Villada Castro (Filósofa de la Universidad de Antioquia y Magister en Traducción de la Universidad Federal de Santa Catarina -Brasil-). 
El curso comenzará el 19 de agosto y con una duración de treinta horas, irá hasta el 7 de octubre. Informes en: 

Informes e inscripciones:
Vicedecanatura de Investigación y Extensión.
Calle 59A n.o 63-20, Autopista Norte / Bloque 46,
Oficina 111 Conmutador: (57-4) 430 90 00 Ext. 49238 y 49221 Correo electrónico: invesfche_med@unal.edu.co. 





Número 6: Revista Colombiana de Pensamiento Estético e Historia del Arte

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